8 de agosto de 2011

PROGRAMA DE LA MATERIA Y BIBLIOGRAFÍA BÁSICA


Programa de la materia Teorías de la Comunicación III, correspondiente al plan de estudios vigente para la licenciatura en Ciencias de la Comunicación, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, Universidad Nacional Autónoma de México
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Presenta: Mtro. Felipe Neri López Veneroni

I Comentarios introductorios
El tercer curso de teorías de la comunicación está orientado al análisis de las formas más novedosas de las tecnologías de la información y su efecto social, pero adolece de un elemento fundamental: prácticamente no hay referencia (o cuando menos no de manera sistemática) a los marcos teórico-conceptuales y los elementos metodológicos que se derivan de éstos, para emprender dicho análisis. Se enuncia de manera muy general una serie de fenómenos coyunturales, como la globalización, el desarrollo de nuevas tecnologías/medios de transmisión, codificación y recepción de información y la transformación del sistema económico de mercado, pero no hay una ubicación conceptual específica, ni una referencia a las diferentes escuelas de pensamiento desde donde se puede llevar a cabo el estudio de estos fenómenos coyunturales, o bien, de fenómenos comunicacionales más amplios, como las prácticas y los intercambios lingüísticos y simbólicos, que sustentan todo acto/acción comunicativos.
     En la medida en que la materia tiene un componente específicamente teórico, resultaría indispensable que su enfoque formal haga referencia, precisamente, a las escuelas de pensamiento que, desde los diferentes campos de la teoría social, han sistematizado posturas específicas para la investigación ya sea de fenómenos coyunturales—como los que plantean las nuevas tecnologías de la información—o bien de problemas de investigación históricamente más consolidados. En este sentido, no es lo mismo investigar un fenómeno como, por ejemplo, las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC’s), desde la óptica teórica del estructuralismo y el análisis semiótico, que desde la teoría de la acción comunicativa, o bien, desde la perspectiva del habitus de Pierre Bourdieu o de ladualidad de la estructura, de Anthony Giddens.
     Por otra parte, mal haríamos en suponer que las proposiciones teórico-conceptuales y metodológicas de autores como Max Weber (y su método comprensivo), Anthony Giddens o Pierre Bourdieu son privativas de la sociología o la ciencia política. Por el contrario, la idea fundamental de una teoría es que se abre a un amplio rango de fenómenos y que si bien puede hacer hincapié en formas específicas de interacción social, no quiere decir que no puedan ser aplicadas a otros campos del conocimiento de lo social. Aun cuando Weber, por ejemplo, centró muchos de sus estudios en el problema del poder, la racionalidad burocrático-administrativa y el Estado, el concepto de la tipología de la acción que desarrolló como fundamento teórico del método comprensivo es uno de los principales componentes de la Teoría de la Acción Comunicativa, de Jürgen Habermas, la que a su vez no se limita únicamente al campo de lo comunicativo, sino que implica toda una reconstrucción crítica de la teoría social en su conjunto.
     En este sentido, no considero que se pueda hablar de una teoría de la comunicación como algo opuesto o esencialmente distinto a una teoría sociológica o a una teoría política. Más bien, podemos pensar en que hay teorías funcionalistas, o fenomenológicas, o estructuralistas que abracan o procuran abarcar la mayor cantidad de campos del conocimiento posibles, en virtud que estos campos más que reflejar una división “real” del mundo de lo social, son el producto de determinados procesos de abstracción conceptual y producto, en buena medida, de la construcción de modelos teóricos[1].
     Si bien resultaría temerario suponer que un curso se pueden ver a profundidad todas las corrientes teóricas y sus autores más representativos, no es del todo imposible diseñar un programa, didácticamente esquematizado, que ofrezca un panorama amplio e introductorio de las grandes tendencias o tradiciones de la teoría social, dentro de las que se enmarcan las diferentes teorías “regionales” de la comunicación (i.e., imposible entender a Laswell si no se entienden los presupuestos fundamentales del funcionalismo, o bien, imposible entender a Habermas si no se tiene una noción del concepto de “acción” y la conexión hermenéutico-comprensiva con su sentido).
     Un primer ejercicio en esta dirección, consistiría en ubicar históricamente el surgimiento de estas distintas corrientes de pensamiento y categorizarlas inicialmente, por ejemplo, en aquellas que se orientan hacia la investigación de sistemas y estructuras (funcionalismo, teoría de sistemas, estructuralismo); aquellas que, por el contrario, se orientan hacia la interacción práctica y casuística (la teoría de la acción, la fenomenología y la sociología del conocimiento)[2] y aquellas más recientes que, como Bourdieu, Habrmas y Giddens, buscan fusionar ambos horizontes en lo que podríamos denominar teorías de tercer orden. Esta agrupación se puede complementar con el tipo de conocimiento al que aspiran: analítico formal, hermenéutico-comprensivo o crítico-dialéctico que, a su vez, se expresa en los modelos metodológicos que han desarrollado.
     Una visión de esta naturaleza permitiría al alumno de quinto semestre tener un horizonte de referencia útil para que, en la medida en que avance en su formación académica y se acerque a la etapa terminal, pueda optar por alguna de las corrientes que le sean de mayor utilidad, dependiendo del tipo de trabajo recepcional que desee llevar a cabo.


II.  Programa de la materia Teorías de la Comunicación III
Quinto semestre de la licenciatura en Ciencias de la Comunicación, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM
  • Duración del curso: semestral
  • Sesiones: cuatro horas semanales, a modo de seminario
  • Mecánica: El curso se lleva a cabo con base en lecturas, participación y debate de los asistentes.
  • Evaluación: Participación en clase; entrega de controles de lectura y dos exámenes parciales: uno a mitad del curso y el segundo, al final.


I
Consideraciones iniciales:
El objeto de la materia es estudiar los distintos paradigmas teóricos a partir de los que se han articulado los campos problemáticos del estudio de la comunicación. Es importante advertir este punto desde un inicio, ya que al hacerlo estamos marcando una distinción epistemológica fundamental entre la lógica substancialista (que presupone la existencia de una entidad llamada comunicación y de unaciencia correspondiente a esa esencia) y la lógica relacional (que presupone que las entidades objeto del conocimiento son construcciones que se desarrollan en relación unas con otras: más que hablar dela comunicación, se estaría hablando de un objeto que sólo cobra visibilidad objetiva en la medida en que se refiera a y se relacione con otros objetos—por ejemplo, lo político, lo lingüístico, lo económico, etc.—sin los cuales no se la podría comprender).
      El concepto de paradigma lo tomamos de Thomas Kuhn[3], ya que describe con claridad cómo se articula la actividad científica y cómo, en un momento determinado, no sólo pueden coexistir distintos paradigmas en torno de un mismo objeto o campo problemático, sino que con frecuencia estos paradigmas resultan “inconmensurables”, es decir, no se pueden reducir unos a los términos de otros. Por otra parte, el concepto de lógica relacional proviene, fundamentalmente, de dos vertientes intelectuales de las primeras décadas del Siglo XX: Bertrand Russell (véase su explicación de los puntos cardinales que sólo tienen sentido en la medida en que constituyen un sistema de relaciones, fuera del cual ninguno de los puntos tendría sentido por sí solo[4]), Albert Einstein (las propuestas de que no hay puntos de referencia de validez absoluta en el universo y que el observador modifica lo observado) y Gastón Bachelard[5].
     Las proposiciones de estos pensadores han sido retomadas por teóricos como Pierre Bourdieu, Jürgen Habermas o, desde latitudes más cercanas a nosotros, Carlos Pereyra Boldrini [6] y Alberto García Lozano, quienes se oponen a la “tesis esencialista de dividir el conocimiento en diferentes disciplinas de acuerdo con las cosas o esencias que están reflejando. Si queremos establecer diferencias dentro del conocimiento científico, éstas se tienen que establecer a partir de los problemas que la investigación científica trata de resolver” [7].
     El curso, entonces, se asienta en tres premisas:
  1. Más que un proceso, una sustancia o una actividad técnico-profesional, la comunicación es un campo problemático relativo al mundo de lo social, que expresa ciertas características y propiedades de otros fenómenos que, en conjunto, permiten construir una cierta imagen o representación objetiva de lo social.
  2.  En este sentido, puede partirse de una aproximación muy general que la ubica como un modo, o una forma particular, que adquieren las relaciones sociales, en determinados contextos espacio-temporales.
  3. La definición del campo problemático de la comunicación—qué estudia, cómo lo estudia y para qué, es decir, cómo se construye su objeto de estudio, cómo se relaciona con otros objetos similares y qué herramientas metodológicas se requiere para su investigación—depende no del fenómeno comunicacional en sí mismo, cuanto del punto de vista teórico (o paradigma de conocimiento) que se adopte.

II
Referentes temáticos:
Esencialmente los paradigmas o cuerpos teóricos que definen el campo problemático de la comunicación no son distintos a los de otros objetos de estudio de las ciencias sociales. Podemos identificar los siguientes modelos:
  1. Sistémico funcionalista (que abarca desde H. Laswell y C. Shannon a M. McLuhan, N. Luhumann y D. Wolton)
  2. Semiótico-estructuralista (que abarca desde F. de Saussure a M. Foucault y Greimas)
  3. Materialista histórico/teórico crítico (que, en el campo de lo comunicacional, abarca de A. Gramsci a L. Althousser, pasando por la primera Escuela de Frankfurt: M. Horkheimer, T. Adorno y H. Marcuse)
  4. Comprensivo de la acción (fundamentalmente M. Weber)
  5. Fenomenológico-hermenéutico (que abarca de A. Schütz y H.G,. Gadamer, a P. Ricoeur, P. Berger, T. Luckmann y C. Geertz)
  6. Las nuevas perspectivas, surgidas en las últimas dos décadas (P. Bourdieu, A. Giddens, y J. Habermas).
En virtud de que el modelo sistémico-funcionalista (emisor/mensaje/medio/receptor, con sus variantes de ruido o entropía y feedback o retroalimentación) es el referente convencional en la mayoría de los espacios académicos que estudian la comunicación y, en los hechos, los programas académicos de esta carrera se derivan de aquél, en este curso nos centraremos en los otros cinco, sin dejar de hacer referencias y comparaciones con el primero.
     La diferencia fundamental estriba en que mientras los modelos sistémico-funcionalistas parten del estudio procesos abstractos[8] objetivados tecnológicamente (es decir, en la mecánica de transmisión/recepción de los media), las otras vertientes se refieren a procesos concretos (de carácter lingüístico/antropológico), simbólicamente mediados por un complejo de formas simbólicas, en particular por el lenguaje/ y las formas o interacciones discursivas que se establecen socialmente a partir de éste.
      El curso, sin embargo, se dirige tanto al universo de los procesos de mediatización tecnológicapropios de las sociedades contemporáneas, como al análisis de los procesos de mediación simbólicaimplícitos en la constitución cultural de la vida colectiva. Ambos forman una unidad temática que requiere de una sólida formación metodológica. Asimismo, reconoce los cambios que se han dado en el terreno de la teoría en comunicación y las transformaciones de carácter metodológico conceptual que operan en las ciencias sociales.

III
Lecturas básicas iniciales y cuestiones a considerar:
1. Lévi-Strauss, Claude: Antropología Estructural II, México, Siglo XXI Eds. (Leer “Introducción” y el “Campo de la Antropología”)
Cuestiones a considerar: ¿Cómo define la antropología? ¿Qué relación guarda con la comunicación? ¿Qué papel confiere a los procesos de significación y las estructuras simbólicas en la cultura?
2. Benjamín, Walter, “La obra de arte en la era de la reproducción mecánica” (material en fotocopia): el aura del arte frente a la mediatización tecnológica; la apropiación pecuniaria de la producción simbólica; la pérdida de lo sagrado y la resignificación política
3. Berger, P. y Luckman, T., La Construcción Social de la Realidad, México, Paidós (todo)
¿Qué es el Lebenswelt, o mundo de vida? ¿Qué papel juega el lenguaje en la construcción de la realidad social?
4. Thompson, J.B. Ideología y Cultura Moderna, México, UAM-X (Capítulo VI: la Metodología de la Interpretación)
¿Qué entiende Thompson por hermenéutica profunda y cómo propone su uso metodológico en el estudio de los fenómenos mediáticos? ¿Cómo define el carácter trifásico de su aproximación metodológica?
5. Ricoeur, Paul, Teoría de la Interpretación, México, UIA-Siglo XXI Eds., (Introducción; El Lenguaje como Discurso y El Discurso como Acción)
 ¿Cómo distingue Ricoeur el lenguaje como estructura del lenguaje como discurso? ¿Qué relación guardan el tiempo y el espacio en los conceptos de acción y discurso?
6. Weber, Max, Sobre la Teoría de las Ciencias Sociales hay varias ediciones) y Economía y Sociedad, México, FCE, 2006. Leer lo correspondiente a la tipología de la acción y la racionalidad de la acción.
 ¿Cuáles son los dos tipos fundamentales de acción social que plantea Weber? ¿Cómo se relacionan racionalidad y comunicación? ¿Puede distinguirse la racionalidad instrumental mediatizada de una racionalidad ético-normativa, simbólicamente mediada?
7. Solares, Blanca, El Síndrome Habermas (primeros 4 capítulos), México, UNAM-FCPyS/M.A. Porrúa (material en fotocopia).
¿Qué entiende Habermas por racionalidad argumentativa? ¿Cómo se ligan la tipología de la acción de Weber con el concepto de acción comunicativa en Habermas? ¿Cuáles son las condiciones ideales de validez del discurso?

Nota: estas son las lecturas iniciales básicas del curso. Habrá otros textos complementarios que, según los tiempos del curso y la evaluación de los avances, se irán introduciendo. Asimismo, los alumnos podrán sugerir lecturas afines pertinentes y, de ser el caso, hacer presentaciones individuales sobre ciertos textos.

Mtro. Felipe N. López Veneroni
Profesor Titular A




[1] Véase, a este respecto, el capítulo “La construcción del objeto”, en Bourdieu, Pierre, et al. El oficio de sociólogo, México, Siglo XXI Eds.

[2] Esta división está tomada del análisis en torno del desarrollo de la teoría social contemporánea que plante Jürgen Habermas a lo largo de sus dos tomos de la Teoría de la Acción Comunicativa, particularmente de la segunda parte, a la que subtitula “Crítica de la razón funcionalista”.

[3] Kuhn, Tomas S., La estructura de las revoluciones científicas, México, FCE, 2005.

[4] Russell, Bertrand, The ABC of Physics, London, Routledge & Kegan Paul, 1962

[5] Véase, Bachelard, Gastón, Epistemología, Barcelona, Anagrama, 1971

[6] Véase Peryera, Carlos, “Sobre la relación entre filosofía y ciencia social”, La filosofía y las ciencias sociales, México, Grijalbo, 1976

[7] Véase, García Lozano, Alberto, “Ciencia y filosofía”, en La filosofía y la ciencia en nuestros días,México, Grijalbo, 1976

[8] Es conveniente señalar que el paradigma convencional de la comunicación, sustentado en la relación mecánica entre un Emisor y un Receptor y la transmisión de un mensaje dentro de un sistema discreto, que puede enfrentar variables entrópicas (“ruido”) o presentar alternativas de adaptación ante un medio cambiante (feedback o retroalimentación), se ha desarrollado a partir de dos fuentes: la Teoría Matemática de la Información, de Claude Shannon (1948) y la bio-cibernética de Humberto Maturana y Francisco Varela. No queda claro, sin embargo, hasta qué punto se pueda analogizar este modelo, conceptual o metodológicamente, con la lógica interna de las estructuras lingüísticas (véase el concepto de gramática generativa de N. Chomsky) y, sobre todo, con el uso social del lenguaje en estados prácticos, donde no puede hacerse distinción objetiva entre “emisor” y “receptor”, ya que ambos sólo se pueden definir en estado de mutua interacción.